Descubre Berna

Capital de la Confederación Helvética y capital del cantón que lleva su nombre.
Con sus poco más de 120.000 habitantes y su aspecto limpio y ordenado, Berna nos hace pensar en una próspera (y aburrida) ciudad de provincias. Nada más alejado de la realidad, si le dedicamos el tiempo suficiente, encontraremos una ciudad moderna, vitalista, llena de gente joven, asociativa e infinitamente abierta a los movimientos vanguardistas y artísticos más actuales e innovadores.
Suiza no pertenece a la Unión Europa ni a su moneda única: el euro, y mantiene el franco suizo. (20 francos equivalen a unos 13 euros).
Aunque el francés es el idioma más usado en la ciudad, los suizos hablan alemán e inglés con fluidez.

Las Maletas del Viajero

Documentación para viajar a Berna

  • DNI o pasaporte en vigor.
  • Tarjeta Sanitaria Europea, para ser atendido en cualquier centro hospitalario público del país.

Clima y horarios de Berna

  • Aunque el tiempo en Suiza suele ser bastante inestable, con abundantes precipitaciones, cualquier época puede ser buena para visitar el país. A nosotros nos gusta la primavera, cuando las lluvias no son frecuentes y el clima invita a descubrir la ciudad paseando.
  • Si algo caracteriza a los suizos (incluso en una ciudad tan vanguardista como Berna) es lo poco que trasnochan. Comen y se acuestan pronto. Quizá demasiado. Por ello, los horarios comerciales y de museos e iglesias no son tan flexibles como en el sur de Europa, por lo que conviene ser previsor en nuestras comidas y visitas culturales.

Cómo llegar a Berna, transportes

  • El aeropuerto más cercano es el pequeño aeropuerto internacional de Belp, a 10 kilómetros de Berna, y con escasos vuelos con España. El aeropuerto cuenta con un eficiente servicio de autobuses que unen la terminal con la estación de ferrocarriles de Berna, además de un servicio de taxis, buena opción si sois varios y lleváis equipaje abultado. Por unos 30 francos estaréis en la puerta de vuestro hotel. Usar este aeropuerto no es una opción que recomendemos, ya que los vuelos son escasos y muy caros.
  • La mejor opción, si queremos “entrar” en Suiza por avión, es usar el aeropuerto internacional deGenève-Cointrin, a 4 kilómetros de Ginebra, que cuenta con una estación de ferrocarril integrada en el mismo aeropuerto. Desde allí podrás ir a Berna de forma rápida y asequible.
  • Berna goza de unas dimensiones ideales para recorrer andando. No necesitarás usar el transporte público en ningún momento. Pese a ello, la capital de Suiza tiene un eficiente servicio de tranvías y autobuses en funcionamiento hasta la medianoche. La mejor manera de moverse por la ciudad, además de andando, es disfrutar de su maravilloso servicio de bicicletas. Con un documento de identidad y dejando un pequeño depósito, podrás disfrutar de este delicioso (y ecológico) medio de transporte durante 24 horas. Muy recomendable descubrir la ciudad de esta manera.

Imprescindibles de Berna

  • El casco antiguo de Berna, considerado por la Unesco, como Patrimonio Mundial Cultural, concentra algunos de los monumentos y edificios más interesantes del país.

    • Palacio Federal, junto a la deliciosa Bärenplatz, alberga el gobierno y las dos cámaras legislativas. Los suizos suelen llamarlo “la cúpula” por su forma de inspiración florentina.
    • Muy cerca, nos topamos con la Torre de la Cárcel, construida en 1256 y donde actualmente se encuentra una interesante oficina de turismo.
    • Aquí comienza la calle comercial más popular de Berna, la Marktgasse. Esta calle lleva a la Torre del Reloj, uno de los monumentos más bonitos de Berna. Construido en 1220, bajos sus arcos se pueden ver las antiguas medidas del patrón bernésel pie suizo, el pie bernés… Encima, unas estupendas pinturas que reflejan la fundación y posterior desarrollo de la ciudad. El reloj reproduce los movimientos de los astros en el cielo, con unos figurines que bailan minutos antes de dar la hora. Una gozada.
    • Justo al lado se encuentra la fuente del Ogro, que aterroriza a los niños desde 1545. Observarlo y descubriréis el porqué.
  • El Ayuntamiento, en Rathausplatz, sorprende por su inmenso techo. Fue construido en el siglo XV y es uno de los edificios más antiguos de la ciudad.
  • La Casa de Einstein (Kramgasse, 49) es interesante, no sólo por conocer el que fuera el universo de este, por entonces, modesto funcionario del gobierno, sino para conocer lo que se esconde tras las fachadas de estas calles medievales, fascinantes al anochecer.
  • A las afueras de la ciudad (aunque a pocos minutos andando desde el centro) podemos subir al Alter Aargauerstalden, que te llevará a la rosaleda, popular sitio de descanso y reposo, y desde el que se disfrutan algunas de las mejores vistas de Berna, sobre todo del popular barrio de Matte.
  • Barrio de Matte. Popular dédalo de callejas y callejas, en torno a la Catedral, que se fundó en el siglo XIV para acoger a los obreros que, por entonces, llegaban a la ciudad en busca de trabajo. El que fuera un barrio humilde, con pésimas condiciones y casi sin higiene, es ahora un pequeño distrito totalmente restaurado, repleto de pequeñas (y deliciosas) tiendas, cervecerías y bares donde nos refugiaremos en nuestras correrías nocturnas.
  • Por último, y no por ello menos importante, la Catedral de Berna. Construida en el 1421 y recientemente restaurada, esta obra del Gótico tardío destaca por su fastuoso pórtico, con 234 personajes del Juicio Final. Desde su campanario se pueden disfrutar de unas maravillosas vistas de Los Alpes.

Dónde dormir, comer y salir en Berna

  • Aunque la oferta hotelera de Berna no es excesivamente variada, es posible encontrar buen alojamiento a precios muy asequibles. Nos gustan:
    • El Hotel National (Hirschengraben, 24) y el Hotel Martahaus (Wyttenbachstrasse, 22) junto a la torre del Reloj son nuestros favoritos, por localización y precio.
    • Para presupuestos ajustados, aunque céntrico y muy limpio, nos gusta el Hotel Glocke(Rathausgasse, 75).
  • Comer (y beber) en Berna, al igual que en cualquier ciudad suiza es (en muchos casos) insultantemente caro. Pese a ello, hay algunos rincones muy interesantes a buenos precios, lejos de las antipáticas cadenas de comida rápida (que nunca despreciaremos, ya que nos pueden sacar de un apuro en un momento determinado). Aarbergerhof (Aarbergergasse, 40) es uno de los restaurantes más agradables e internacionales de la ciudad. Podéis disfrutar de platos de casi cualquier parte del mundo a buenos precios. Muy cerca está el Harmonie (Hotelgasse, 3) donde podréis disfrutar de cocina tradicional suiza (como las deliciosas röstis, galletas de patata) a buenos precios. Si estáis con la persona adecuada, y queréis daros un capricho, id al Kornhaus Keller (Kornhausplatz, 18), gran restaurante iluminado con velas ideal para una cena romántica. Después, mucha gente acude aquí para tomar una copa.
  • Aunque Suiza no puede presumir de una animada vida nocturna, la ciudad de Berna es casi una excepción, quizá por su abundante población universitaria y un notable espíritu de reivindicación cultural y social. Si queréis tomar una copa en Berna es fácil, pues en el barrio de Mitte hay algunos garitos, cervecerías y bares abiertos hasta altas horas de la madrugada, donde se puede disfrutar de un gran ambiente. Nos gustan, y mucho, Dampfzentral (Marzilistrasse, 47, a orillas del rio) mezcla de centro cultural y cervecería muy agradable, y Bierhübeli (Neubrückstrasse, 43). Un buen ejemplo de las corrientes vanguardistas y contestarías de esta ciudad es Reitschule (Neubrückstrasse, 8), antiguo burdel convertido en sala de exposiciones, conciertos, cineforum, cervecería, restaurante, centro de conferencias… ¡merece una visita!

Nuestra Opinión de Berna

  • Culta, educada, limpia, eficiente, segura… son sólo algunas de las características que definen a cualquier ciudad suiza. Pero lejos de la elegancia y glamour de sus vecinas Ginebra o Zurich, esta pequeña ciudad ofrece (también) otra cada de este país centroeuropeo: desenfadada, vanguardista, jovial, luminosa, divertida… incluso despreocupada (para los varemos suizos, eso sí). Deambular por las calles y callejas de su casco viejo, la amabilidad de sus gentes, las fascinante claridad del agua de su río (una de las cosas que más impresiona a los viajeros que visitan Berna por primera vez… curioso), el museo Paul Klee, la (relativa) animación que respiran sus calles por la noche, su inquietud vanguardista y cultural… son algunas razones (todas buenas) para disfrutar de esta singular ciudad, por lo que Berna bien vale una escapada.

Mapas de Berna

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